sábado, 6 de agosto de 2011

Capítulo 4: Antes del partido.

Despertador: Ring, ring, rong rong, ring, rong,...(8)
María: Mirian despierta, son las 12 de la mañana. Mirian [Gritando] despiértate guapa.
Mirian: Umm, ¿qué hora es? ¿Por qué me despiertas tan temprano? Que sueño.
María: ¿Temprano? Son las 12 de la mañana. 
Mirian: Sí, pero tu teléfono ha empezado a sonar desde las 9, ponía Tomás. ¿Quién es?
María: El de anoche. ¿A las 9? Si nos despedimos a las 6:45.
Mirian: Pues ya ves, no puede estar sin ti ni 2 horas y media. Está enamorado.
María: Calla, que seguramente se habrá equivocado. 
Mirian: Si tú lo dices... Bueno, voy a vestirme. Que ahora ya no puedo seguir durmiendo.
María: En fin... Yo también voy a vestirme. 
Cuando terminamos de vestirnos nos fuimos y bajamos a la recepción del hotel.
María: Quede ayer con Tomás aquí a la 13:30. Estará al llegar.
Mirian: Ahora entiendo tus prisas. Jajajajajaj
María: Mirian, calla anda. 
Tomás: Hola preciosidades. ¿Ella es tu amiga?
Mirian: Sí. Encantada.
María: ¿Qué tal?
Tomás: La verdad que no he pegado ojo en toda la noche, pensando en tus bonitos ojos marrones verdosos. Son preciosos.
Mirian: Os dejo solos chicos, ahora vengo. María, ya sabes.
María: Vale, no tardes.
Tomás: ¿Te incomodo?
María: Para nada, lo que pasa es que, como te dije ayer, hasta hace poco estaba con un chico del pueblo donde yo vivía, pero me contaron que le había pillado líado con su ex. Y le dejé.
Tomás: ¿Le dejaste por lo que te dijeron?
María: No solo por las palabras, sino por las pruebas. Pasé de sufrir, pero lo que no sabía es que ahora sufro mucho más.
Tomás: Que sepas que yo aquí estaré para lo que necesites, ¿de acuerdo? Bueno, se me está haciendo tarde. Luego te llamo. Te quiero
María: Adios.
Tomás se fue, y a los segundos Mirian apareció.
Mirian:  ¿Vamos?
María: Vamos.
Mirian: Y tú, ¿hoy con quién vas en el partido?
María: Pues, sin dudar con el Betis, mis tíos eran de ese equipo y hoy tengo que animarle como si fuesen ellos.
Mirian: Muy bien. Si es que somos almas gemelas. Te quiero mi niña.
María: Y yo a ti, mi torbellina.
Mirian: Mira, que camisetas más chulas. Vamos a entrar.
María: Me encantan, me encantan, me encantan. Vamos a probarnos todo lo que veamos, como en los viejos tiempos.
Mirian: Sí. Que se preparen las de las tiendas. ¿Por cierto, le has dicho al chico este lo que te dije que le dijeses?
María: No, no he tenido valor. Pero olvídalo, pensemos en la ropa.
Mirian: Como quieras.
Terminamos de comprar y fuimos a comer. Estábamos agotadas de recorrernos todas las calles sevillanas. Después de comer regresamos al hotel, nos duchamos y estuvimos descansando hasta antes del partido.

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