jueves, 5 de abril de 2012

Capítulo 22: Victoria del Castilla


Hicimos los turnos toda la noche. Al amanecer tenía dos llamadas de Tomás. Quedamos en una hora. Salí de la habitación y fui a la cafetería. Cuando estaba terminando de desayunar, aparecieron David y Carlos.
Carlos: ¿Te vas a ir?
María: Sí.
David: ¿Con quién?
María: Con un amigo.
Carlos: Disfruta.
María: Gracias, luego os llamo.
Me fui. Entré a los servicios, me cambié de ropa y me arreglé un poquito la cara. Cuando salí, ya estaba Tomás esperándome.
Tomás: Que guapa estás.
Al llegar a la ciudad deportiva, Tomás me hizo bajarme del coche, antes de entrar al parking. Había muchos periodistas y paparazzis que no paraban de hacernos fotos. Bajé del coche. Se me acercó una periodista, mayor que yo.
Periodista 1: ¿Desde cuándo Tomás y tú estáis juntos?
Periodista 2: ¿Es Tomás cariñoso contigo, su primera pareja reconocida?
Periodista 3: ¿Vivís ya juntos?
María: Tomás y yo somos solo amigos. Yo tengo pareja.
Periodista 2: ¿Cuál es el nombre de tu novio?
Periodista 4: ¿Puedes decirnos cómo es Tomás en la cama?
María: Dejadnos en paz, a Tomás y a mí. Somos amigos.
Periodista 5: Claro, y por eso venís juntos, ¿no?
Periodista 1: ¿Dónde y cuándo os conocisteis? ¿Desde cuándo estáis juntos?
María: Le conocí en Sevilla, somos amigos, no hay nada más entre nosotros.
Periodista 3: ¿Crees que Tomás va a estar más centrado pensando en ti, que el en partido?
Me vi en un círculo del que no podía salir. Yo estaba muy enamorada de Sergio. Y no solo me hacían esas preguntas. Muchas más, y encima todo lo estaban grabando. En unas cámaras ponía TELEMADRID, en otra TVE, en otras el logo de LA SEXTA, …
María: Bueno, que tengan un buen día. Y si de verdad estáis licenciados en periodismo deportivo, dedíquesen a eso. No a otras cosas.
Entre al estadio. Mi asiento estaba detrás de los banquillos. Mientras caminaba, oía mi nombre, voz que yo ignoraba. Cuando me senté, noté cómo alguien me cogía del brazo.
X: María, cuánto tiempo, ¿qué tal todo?
Era Irene, la chica que había conocido hacía unos años en la playa y que vivía en Madrid.
María: Irene, guapísima. ¡Qué sorpresa!
Le di un abrazo. Le conté lo que le había pasado a Mirian y que por eso estaba aquí. También le informé de que estaba con Sergio. Ella tenía el bono unas filas más atrás, pero como no había venido nadie a mi lado, se pasó al lado mío.
Irene: Y, ¿cómo que te ha dado por venir a ver al Castilla?
María: Me ha invitado un amigo.
Se acercó Tomás para dejar la sudadera, porque comenzaba el partido.
Tomás: No te preocupes por lo que dicen. No tienen nada qué hacer. No les hagas caso. Los dos sabemos que todo son rumores, rumores falsos.
María: Lo sé. Pero me da miedo que esto salga en la televisión.
Tomás: No saldrá, ya lo verás.
Le llamó Toril, su entrenador, porque empezaban ya.
Tomás: Toma, mi sudadera.
María: Mucha suerte.
Tomás se fue corriendo hacia su portería. Pero, es que, mientras estábamos hablando, muchos periodistas nos estuvieron echando fotos.
Irene: ¿Tomás es tu amigo?
María: Sí. Bueno, le conocí en Sevilla.
Irene: Casi me muero cuando le he tenido tan cerca. Muero con él.
María: ¿Te gusta? ¿Tanto?
Irene: No lo sabes tú bien.
María: Bueno, pues esto te pertenece.
Le di la sudadera de Tomás.
Irene: ¿Enserio? ¿Me la das?
María: Tuya es.
Me abrazó. Empezó el partido. Pitaron penalti, injusto, en contra del Castilla. Tomás, concentrado, nos miró, guiñó un ojo, y cuando el árbitro pitó, el delantero del Coruxo, equipo contra el que jugaban, chutó. Tomás se tiró, volando, literalmente. En la caída, cogió el balón, pero tuvieron que entrar las asistencias médicas.
Irene: ¡No!
Fue un grito que retumbó en el estadio. Terminó la primera parte. El Castilla empataba contra el Coruxo, con la gran intervención de Tomás. Fui a por una coca-cola. Detrás de mí venía una tropa de periodistas que no paraban de lanzar preguntas. Les ingoré. En nada empezó la segunda parte. Tomás parecía algo mejor.
Irene: Tomás, ¡GUAPO!
La gente me miraba a mí.
María: Irene, he tenido antes un malentendido con los periodistas. Se cree la gente que Tomás y yo estamos saliendo, y …
No me dejó terminar la frase.
Irene: ¿¡Estáis saliendo!?
María: Que va. Somos amigos, no hay nada más. Pero como él me ha traído aquí, los periodistas se creen que estamos juntos.
Irene: ¿Pero no sois nada?
María: No.
Estábamos hablando del asunto, sin darnos cuenta de que el RMCastilla acababa de marcar. Joselu había marcado a 15 minutos del final. Los del Coruxo apretaron mucho, y tuvieron alguna ocasión, pero al final conseguimos ganar. Los jugadores blancos aplaudieron al público y se fueron hacia los vestuarios, excepto Tomás, que se acercó.
Tomás: María, espérame que te llevo yo a donde quieras.
María: Da igual. Cojo ahora un bus y ya está.
Tomás: De eso nada. Espérame, por favor.
María: Está bien. Te espero afuera.
Tomás entró en los vestuarios.
Irene: Bueno, yo ya me voy.
María: Tú no te mueves de aquí. Tomás te va a dar dos besos.
Irene: Pues vete llamando a la ambulancia. ¿Quieres que me dé un ataque? Además, ¿cómo me va a llevar, si no me conoce de nada?
María: Quiero que seas feliz. Que disfrutes. Y ya verás como sí que te lleva.
Salimos del estadio. Nos quedamos hablando de todo un poco. Tomás tardó como tres cuartos de hora.
Tomás: Sube.
María: No, que yo me voy con ella. Gracias
Tomás: Pues que suba ella también.
Irene: ¿Enserio?
Tomás: Sí.
Tomás sonrió.
Irene: Muchas gracias, de verdad.
Me puse detrás con Irene. Le susurré.
María: ¿Has visto?
Irene: Muchas gracias María.
Me abrazó emocionada.
Tomás: ¿A dónde queréis que os lleve?
María: A mi me gustaría ir al hospital.
Irene: Sí, yo también quiero ir al hospital.

lunes, 19 de marzo de 2012

Capítulo 21: Viaje relámpago, PARTE II. El post-operatorio

No nos dejaron quedarnos en la habitación, y por eso nos bajamos abajo a esperar. Llamé a Sergio para decirle que Mirian acababa de entrar en el quirófano, y que tardarían una hora hasta terminar. Sergio me dijo que me quedara algún día hasta que a Mirian le diesen el alta, si yo quería. Le contesté que le echaba mucho de menos, y que luego al finalizar la operación le llamaría. En la sala de espera no había nadie. Estabamos los 7 solos. Elena y Dani demostraron llevarse fatal. Álvaro trataba de poner la paz, mientras Blas chateaba por el whatsapp. Carlos y David hablaban sobre su viaje a París. Y yo no podía dejar de pensar en Mirian y Sergio, cuando recibí una llamada. Era Alba, esa chica tan maja que conocí en twitter y que poco a poco se convirtió en una gran amiga para mí. Ya le había contado lo que había pasado y por qué tenía que haberme venido de Sevilla, y me dijo que en nada llegaría al hospital con Leti, otra chica increíble que también conocí por la red social. Tardaron en llegar, pero el panorama seguía exactamente igual. Unos discutían otros hablaban y el otro chateaba. Vino Alba y me dio dos besos, hizo lo mismo con Elena y los chicos. Leti era más tímida y tuve que presentarla a todos. 
Estuvimos una hora esperando hasta que salió el médico diciéndonos que había habido alguna complicación en la operación, que Mirian debía dormir 24 horas seguidas por el tema de la anestesia.
Leticia: Espero que se recupere pronto. 
Alba: Sí.
Llamé a Sergio y le dije lo que pasaba. Él me dijo que no preocupase, que me quedase en Madrid el tiempo necesario.
Blas: Quiero que se recupere pronto.
Dani: Claro que sí Blas, para darle abrazos y besitos. 
Elena: Que gracioso, ¿no?
María: Va chicos, dejad de pelear, aunque solo sea por hoy. Hacedlo por Mirian. Quiero que cuando abra los ojos os vea sin discutir, eso la ayudará a recuperarse antes.
David: Sí, María lleva razón. Dejad ya de discutir, tenéis que llevaros bien. Todo será mejor.
Recibí una llamada. Era Tomás, aquel chico que conocí en Sevilla. Salí de la sala de espera, a la calle.
María: Hola, eres Tomás, ¿verdad?
Tomás: Así es. ¿Qué tal todo?
María: Bueno, ahí andan las cosas. ¿Cómo que tú llamándome?
Tomás: Vi una foto de la Torre del Oro, y me acordé de ti. ¿Qué pasa?
Le conté lo que había pasado, y me dijo que no me preocupase, que todo saldría bien. 
Tomás: Bueno, y ahora que estás aquí en Madrid, ¿qué tal si te vienes a un partido?
Él era el portero del equipo filial del Real Madrid, el Castilla.
María: No quiero estar mucho tiempo fuera del hospital por si hay novedades.
Tomás: Solo serán dos horas. ¿Cuándo paso a recogerte, y dónde?
María: No sé si iré, mañana a las 10 te llamo y si eso quedamos.
Entré a la sala de espera.
Carlos: ¿Quién era?
María: Un amigo, que quiere que vaya mañana a verle jugar al Di Stefano. Pero no quiero estar lejos del hospital, por si pasa algo.
Álvaro: No va a pasar nada. 
Alba: Tú vete y disfruta. Si por un casual Mirian despierta, yo te llamo. Vete con tu amigo.
María: Es que no me parece bien.
Leti: Cariño, Alba lleva razón. Vete y olvídate por momentos del asunto.
Elena: Yo creo que hoy dormiré en casa. María, ¿tú vienes?
María: No, me quedaré aquí. No quiero dejar sola a Mirian.
Alba: Si quieres hacemos turnos de guardia.
Leti: Claro. Así tú también descansas.
María: Bueno, vale. Pero me quedo aquí.
Carlos: Yo también me quedaré.
Blas: Y yo. No quiero que le pase nada. Y si despierta quiero verla.

lunes, 23 de enero de 2012

Capítulo 20: Viaje relámpago, PARTE I. Mirian en el quirófano.

A la mañana siguiente, recibí una llamada. Era Elena. Resulta que a Mirian la acababan de atropellar y estaba algo grave. Me asusté, me sentía culpable, por no estar allí. Se lo conté a Sergio, él me dijo que fuese a Madrid si así me sentiría mejor. Él no podía venir porque tenía que entrenar, pero yo no estaría mucho tiempo lejos. Hice la maleta corriendo mientras Sergio conseguía el billete más temprano.
Sergio: No te preocupes por mí. Estaré bien. 
María: Pero te voy a echar mucho de menos. 
Sergio: Y yo a ti cielo.
María: Te prometo que será poco tiempo.
Sergio: Estate allí lo que necesites, tu amiga te necesita. 
María: Y yo te necesito a ti. 
Me besó suave pero apasionadamente. Nos fuimos a la estación.
Megafonía: El tren con destino Madrid saldrá en 10 minutos. Pasajeros al tren.
María: Cuando llegue te llamo. Te amo.
Sergio: Está bien. Te adoro princesa.
Nos abrazamos. Entre al tren. Esperó a que saliese el tren y agitó la mano despidiéndome. Salí a las 8:45h y en 2 horas y media estaba en Madrid. Llamé a Sergio para decirle que había llegado bien. Después a Elena.
María: Elena, ¿en qué hospital estáis?
Elena: ¿Ya has llegado? En el Infanta Leonor.
María: Vale, ya salgo para allí. Voy a coger un bus. Lo que me cueste ir.
Elena: Bien, no te preocupes. A Mirian la operan esta tarde. 
María: ¿Cómo que la operan? Bueno luego hablamos, cuando vaya llegando te mando un sms, que subo ya al autobús. Un beso.
Elena: Adiós.
Llegué en una hora, ya que hubo unas retenciones. Me contestó Elena diciéndome en qué planta estaban. Subí a la 4ª planta.
María: (Casi susurrando) Hola chicas. 
Elena: (Gritando) María, cielo. ¿Qué tal el pelos rubio?
María: ¿Te refieres a Sergio?
Elena: Así es.
María: Pues bien, en Sevilla que se ha quedado. Le quiero mucho.
Elena: Enamorada de la vida.
María: ¿Y qué tal Mirian?
Elena: Se ha tomado la pastilla para los dolores y se ha quedado frita hace media hora.
María: ¿Pero qué le pasó?
Elena me lo contó, y pasamos tiempo charlando sobre el tema y más cosas. 
Elena: ¿Sabes que el día de antes del acidente conocimos a unos chicos muy majos?
María: ¿Sí?
Elena: Sí, van a venir esta tarde a ver a Mirian antes de que la operen. Uno se quedó prendado al verla. 
María: ¿Pero ibais las dos solas?
Elena: No, quedamos con Irene y Carla que llamaron a Mirian para dar una vuelta.
María: Ah vale. 
Elena: ¿Cuánto tiempo te vas a quedar aquí en Madrid?
María: Lo que sea necesario. 
Elena: Vale. 
Se pasó la mañana muy rápido, aunque Mirian aún no había despertado. Elena me preguntó si bajaba a comer algo. La cafetería estaba en la planta baja.
María: No, yo me quedo aquí por si Mirian se despierta. Si eso cuando subas tú ya me bajaré a por algo.
Elena: Si quieres te subo un sandwich. 
María: No te preocupes, luego bajo yo, enserio.
Elena bajó. Eran las 15:00h. Llamaron a la puerta de la habitación y abrí. Eran 5 chicos, a cual más guapo. Me dijeron que si aquí estaba Mirian y les dije que era amiga suya. Se presentaron. 
David: ¿Tú eres la sevillana?
María: Jajaja, bueno... yo soy madrileña, pero llevo medio mes viviendo en Sevilla.
David era un morenzao, alto y muy simpático. Siempre sonreía.
David: Yo soy granadino. 
Blas: ¿Qué tal está Mirian?
Blas es el que se había quedado enamorado de Mirian al verla. Era algo más bajito pero con unos ojos azules increíbles. 
María: En todo el tiempo que llevo aquí, no se ha despertado. A las 17:00h. la operan. 
Estuve hablando con Dani, Carlos y Álvaro, que eran amigos de David y Blas, hasta que subió Elena.
Elena: Chicos, habéis venido. Muchas gracias.
María: Llevan como media horita aquí. 
Elena: ¿Y Mirian se ha despertado?
María: No. Bueno, me bajo a por algo. Subo en nada.
Aproveché para llamar a Sergio. Le conté que Mirian seguía dormida y que en menos de hora y media la operaban. Le deseó suerte. Me compré un bocadillo de jamón en una cámara expendedora. Una enfermera me preguntó si era familia de Mirian, y le dije que era amiga.
Enfermera: La operación es en una hora. Debe despertarse media hora antes. Subiremos a por ella para llevarla al quirófano.
María: Está bien. Pero, si ella no se despierta, ¿cómo la despierto?
Enfermera: No se preocupe, señorita. Subiré en 10 minutos para ver que tal va. Y si eso ya llamaré al doctor. 
María: Vale. Muchas gracias.
Subí a la habitación. Mirian seguía dormida. Les conté lo que me acababa de decir la enfermera. 
Elena: ¿Qué se piensa, que nosotras no sabemos cómo despertarla?
Dani: La enfermera prefiere que no le pase nada, ellos saben como despertar a un enfermo.
Pronto me dí cuenta que Elena y Dani no se llevaban muy bien. Según me contó Elena, Álvaro era genial, y para mí que le gustaba. Subió la enfermera en poco tiempo, acompañada del médico. Nos hicieron salir de la sala. En poco tiempo salieron y nos dejaron entrar. Mirian ya estaba despierta y se alegró al verme. Le pregunté si estaba mejor, y me dijo que sí. En pocos minutos llego una chica, y se llevó a Mirian al quirófano. Nos dijo que tardarían bastante tiempo. Tenían que operarla de las piernas, los brazos y unos coágulos de sangre que se le habían formado con el golpe. El derrame no era muy extenso, y por suerte no en zonas del cerebro cercanas a lo vital. 

sábado, 5 de noviembre de 2011

Capítulo 19: Primera semana en Sevilla

La primera semana se me pasó rápido, muy rápido. Fui al instituto para ver si había plaza para poder hacer el curso. Tuve suerte, me cogieron. Las clases empezarían en septiembre. Aún tenía unos días para preparar el material. Acompañé a Sergio a los entrenamientos. El finde lo tenía libre, ya que la selección se había concentrado. El sábado vinieron a comer René con Vania y la peque. Por la tarde fuimos Sergio y yo al cine. Luego cenamos por ahí. Al terminar de cenar, fuimos a un cine cercano y vimos una película. Esa semana estuve tranquila. Sergio entrenaba todas las mañanas, y algunas tardes. Cuando volvía, algunos días íbamos de compras y otros nos quedábamos de tranqui en casa.
Esa semana nos vino muy bien, fue cuando realmente conocí a Sergio. el domingo estuve hablando por skype con mi madre.

MadreMaría: Hija, no te fíes mucho, pero si ves que es buen chaval y a ti te gusta, adelante. Nosotros no sé cuando iremos para allí, pero intentaremos ir lo antes posible.
María: Mamá, no te preocupes, me trata genial. Bueno, pues que todo vaya bien. Yo ahora no estoy en Madrid, estoy en Sevilla.
MadreMaría: ¿¡En SEVILLA!? Yo pensé que estabas también con Mirian.
María: No, Mirian se quedó en Madrid, yo me vine, y además me he apuntado ya al instituto de aquí.
MadreMaría: ¿Y lo del insti de Madrid? ¿Que pasa que por un chico vas a olvidarte de estudiar? 
María: Pero mamá, aquí también vale lo de la matrícula de selectividad.
MadreMaría: Bueno, espero que saques el curso bien, y que nadie te haga olvidarte de tus sueños. Por cierto, ¿cuántos años tiene este chico, Sergio?
María: Tiene 17.
MadreMaría: ¿Uno más que tú? 
María: Sí. Bueno mamá te dejo, que vamos a cenar. Os quiero.
MadreMaría: Pero...
María: Dime.
MadreMaría: ¿Conoces a su familia, no? Me mandaste un mail.
María: Sí, son muy majos.
MadreMaría: Osea, ¿qué esto va enserio?
María: Jajajaja, supongo.
MadreMaría: Bueno os dejo, que os aproveche. Te quiero mucho pequeña.
Mi madre no estaba muy convencida en la relación, pero yo la dejé más tranquila. Para mí, Sergio fue un gran apoyo en todos los sentidos.

domingo, 16 de octubre de 2011

Capítulo 18: Victoria del equipo y regreso a Sevilla.

Me desperté no muy tarde, a eso de las ocho y cuarto. Me puse el bikini, unos shorts con una camiseta y bajé a desayunar. Cuando terminé, me fui a la playa, tomé un poco el sol y me bañé un rato. 
María: ¡Qué calor!
Al rato fui al hotel. Me metí en la piscina. Los animadores hicieron juegos, yo participe en tiro con carabina. Luego me fui para el comedor. Comí y me subí a la habitación para vestirme. Y es que, aunque el partido empezase a las 21:00. Los jugadores saldrían del hotel a las 19:30. y yo como una aficionada más, que quería aparentar tenía que ir. Luego tenía que llegar al estadio y buscar el palco que contrató Sergio para que yo viese el partido. Cuando ya me iba a ir, con mi vestido y mis cuñas, bien maquilladita, y peinada como más le gusta a Sergio, me entró hambre. Fui al bar del hotel y me cogí un bocadillo, una bolsa de papas fritas y una cocacola zero. Me acerqué al hotel. Estaba todo vallado, y el bus estaba a escasos metros. Pasaron 10 minutos y empezaron a salir. Sergio salió de los últimos, y al verme sonrió y me guiñó un ojo. Como se podían acercar para firmar autógrafos, yo saqué un papel, y un boli y le pedí que me firmará uno. Él se acercó, me dio dos besos y me puso en la hoja:
Te amo, preciosa. <3
Luego se fue, guardé el papel, y me fui hacia el estadio, Juegos Mediterráneos. Encontré mi palco. Era amplio, y se veía muy bien todo el campo. El sevilla ganó 3-1. Sergio dio una asistencia, pero le hicieron una entrada fuerte aunque no fue a más. Al terminar, los jugadores viajaron a Sevilla, pero yo tenía contratada otra noche de hotel, por eso me quedé en Almería. Al día siguiente, temprano, volvería a Sevilla. Sergio y yo pasamos 1 día sin vernos, le echaba de menos. Pero me di cuenta de que mi madre no sabía nada, y ella seguramente pensaba que seguía en Madrid. Y aunque ella vivía en Estados Unidos con mi yaya y mis tíos, creía que lo mejor era contárselo. Con ella, hablaba siempre por skype. Al llegar del partido me metí en el ordenador del hotel, y me conecté al skype. Mi madre no estaba conectada. Me metí al tuenti, y en twitter. Luego cené y me fui a dar un paseo por la playa. Estaba un poco cansada, así que me subí a la habitación, me di una ducha y me metí en la cama. El despertador sonó a las 7:30, me vestí, me arreglé un poquillo y bajé a desayunar. Al terminar entregué la tarjeta y me fui a la estación de autobuses. El autobús saldría a las 9:45. Cuando quedaban 10 minutos metí mi maleta en el maletero del bus y me subí. Me dormí, pronto se pasaron las 5 horas que hay. Cuando pisé Sevilla de nuevo, sonreí. Llamé a Sergio, pues tenía hambre. Le llamé.
Sergio: Mi niña, ¿qué tal el viaje? ¿Has llegado ya?
María: Bien, muy bien. Sí, acabo de llegar.
Sergio: Espérame allí, que ahora mismo voy para allí. Y comemos algo por el centro.
María: Vale, te amo.
No le tuve que esperar mucho. Llevaba una camiseta muy bonita. Vino, y me besó. Comimos en un McDonalds.
María: Jugaste genial ayer. Pero me quedé muy preocupada, después de la entrada que te hicieron.
Sergio: Jugué así porque estabas tú allí. Y la entrada, fue más el susto que nada. Cuando llegué me dolía un poco, pero ya nada. 
María: ¿Sabes que guardo tu autógrafo?
Sergio: ¿Sí?
María: Sí, y por siempre lo llevaré conmigo. 

miércoles, 12 de octubre de 2011

Capítulo 17: Entrenamiento y para Almería.

Nos levantamos no muy tarde, Sergio tenía que entrenar, porque por la tarde tenía que viajar Almería y yo fui con él. Mientras entrenaba me quedé haciendo la comida, viendo un poco la tele y preparando alguna ropa. Mientras llamé a Patri.
Patricia: Maria, ¿qué tal?
María: Pues muy bien, esta tarde me voy a Almería.
Patricia: ¿Y eso? 
María: Sergio tiene partido y es fuera.
PAtricia: Pues a Álvaro le toca aquí.
María: ¿Qué Álvaro? Ya me estás contando.=)
Me lo estuvo contando. La verdad es que me alegraba mazo por ella. 
PAtricia: Bueno, pues te dejo para que termines de preparar el equipaje y todo. Te quiero guapa.
María: Vale, bueno, ya hablaremos. Y ya sabes, sé feliz que te lo mereces. Te adoro.
Terminé de hacer la maleta y me puse a preparar la comida. Preparé una ensalada, con unos filetes. Luego me maquillé y me vestí porque estaba en pijama. Vino enseguida.
Sergio: María, ¡qué guapa!
María: Para guapo tú.
Tenía el pelo recién lavado y olía genial. Me dio un beso y nos pusimos a comer. A eso de las cinco teníamos que estar en la estación de autobuses. Lo bueno es que el autobús era de dos plantas, de manera que la parte de arriba era para pasajeros y la de abajo para los jugadores, sino hubiese sido más complicado ir juntos. Estuvimos todo el viaje hablando por la bb. Al llegar a Almería ellos tuvieron que irse directamente al hotel. Yo me dí una vuelta por allí. Recordé los veranos que pasé junto a mi loco. Le llamé.
Mau: María, loca, ¿qué tal?
María: Loco, genial, aquí en Almería. 
Mau: ¿Y qué haces allá?
María: Por Sergio, que tiene partido mañana aquí.
Mau: Deséale suerte de mi parte.
Él ya sabía lo que pasó, porque por tuenti se lo había contado hace días. Colgué y me fui a preguntar si quedaba alguna habitación en el hotel de al lado en el que estaba Sergio y toda la plantilla. Me dijeron que sí. Me acomodé y me bajé a la piscina, pues aún hacía calorcito. Luego subí a la habitación, me duché y mientras me secaba vi que alguien me había enviado un sms. 
De: Tomás
Para: María
Comentario:
Maria, ola, q tal todo? spero q seps kien soy, yo m acuerdo mxo d ti. Wno, no t e llamdo xk and liado cn el ekpo stos dias, pro q me acuero d ti.. Kses.. muaak Tkm
Me quedé anonadada. No me lo esperaba. No sabía si contárselo a Sergio o no.    Decidí que no debía decírselo. Contesté al SMS.
De: María
Para: Tomás.
Comentario:
Too bien, estoy en Almería, ¿cómo no acordarme de ti? Bueno espero que todo te vaya bien. Nos vemos. Un beso.
Después me maquillé, me arreglé el pelo y me puse un vestido con unas manoletinas y bajé a cenar. Estaba muy nerviosa y apenas cené. Al día siguiente Sergio jugaba un partido. Antes de subirme a la habitación, vi que cerca de la piscina, en el escenario, estaban haciendo algo y me acerqué. Era una gymkana y necesitaban a gente. Yo no quise participar, pero me quedé a verlo. Estuvo bastante bien. Al menos dejé de pensar en el mensaje, aunque fue sólo durante media hora. Subí a la habitación, me puse el camisón y mientras me desmaquillaba, sonó mi móvil. Pensaba que era Tomás, pero no, Sergio fue el que me llamó.
Sergio: Cielo, ¿estás en la habitación?
María: Sí.
Sergio: Asómate al balcón.
María: Estoy desmaquillada y ya tengo puesto el camisón.
Sergio: Da igual. Nadie te verá. Tú sal.
Colgué y salí al balcón. Sergio estaba abajo, casi en la entrada del hotel, con una rosa preciosa. Mi habitación estaba en el 2º piso, así vi un papel en su mano. Empezó a hablar.
Sergio: Porque tú eres la rosa de mi jardín, porque sin ti no hubiese sido posible, porque...
Bajé corriendo por las escaleras del hotel, con el camisón. Le abracé y le di un beso. Me quedé hablando con él un rato. Me subí para la habitación. Me hizo mucha ilusión que él me dedicara ese poema. Me metí en la cama y me puse a ver un poco la tele. Me quedé frita en cuestión de segundos. Pronto sonó el despertador. 

jueves, 6 de octubre de 2011

Capítulo 16: Sevilla al amanecer.

René y Vania se despidieron de nosotros. Subimos al apartamento y nos pusimos a ver la tele un rato.
Sergio: María, ¿por qué no te pones el conjunto íntimo? 
María: Ahora vengo.
Fui a cambiarme. Cuando volví, Sergio se había quitado la camisa que llevaba. 
Sergio: Madre mía, estás increíble.
Me acerqué a él. Me abrazó. Luego fuimos a la habitación. Pasaron varias horas y me pidió que saliésemos al balcón a ver el amanecer.
María: Espera, que me pongo una bata, no pienso salir así. 
Sergio: Te espero.
Me vestí y salí al balcón, la verdad es que el amanecer en aquella ciudad era increíble.
María: Me encanta.
Sergio: A mí me encantas tú.
Le besé. Entramos adentro y nos quedamos dormidos viendo una película en el sofá. El despertador sonó a las 9:30 de la mañana.
Sergio: Joder. Que sueño.
María: ¿Qué pasa?
Sergio: Tengo que ir a entrenar. Pasado mañana hay partido.
María: Pasado mañana es...Sábado. Es verdad. ¿Dónde jugáis?
Sergio: No muy lejos, en Almería. 
María: Espera que me visto y voy al entrenamiento. 
Nos vestimos y fuimos a la ciudad deportiva (Ramón Cisneros Palacios). Mientras entrenaban me conecté con la blackberry y estuve hablando con Mirian. Al terminar el entrenamiento nos fuimos a comer a un restaurante cercano. Luego llegamos a casa y de lo único que teníamos ganas era de dormir. Nos despertamos a la hora de cenar.
María: ¿Qué te apetece para cenar?
Sergio: Poca cosa. Ahora voy yo.
Estuvimos haciendo la cena. Luego vimos la tele un rato y cuando se hizo tarde nos fuimos a la cama.
Sergio: Que descanses.