Sergio: Cuidado cielo, no te tropieces.
María: Gracias mi amor.
Bajamos del bus, que nos dejó en la plaza central, donde está el ayuntamiento. Subiendo una calle al lado del ayuntamiento, llegabas a la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, que era muy bonita. Si tomabas la siguiente bocacalle a la izquierda llegabas a la casa donde creció Sergio, ahora reformada por dentro. Me preguntó si quería entrar, y así conocer a mi familia política. Él no sabía si estarían sus padres en casa o podía que se hubiesen ido a la plaza del final del pueblo.
María: Me da un poco de apuro conocer ahora a tu familia, no sé que les pareceré ni si les caeré bien.
Sergio: Son gente amable, seguramente les caerás genial.
María: No sé yo.
Sergio: Que si, ya verás. Entra conmigo, te lo pido por favor.
A esa carita no se le podía decir que no. Le di un beso y llamó al timbre.
X: ¿Quién?
Sergio: Mama, que soy yo. Traigo una sorpresita.
Paqui: Espera, que ahora baja tu hermana a abrirte.
Vivian en una casa de pueblo, de tres pisos. Aquí vivían Paqui y José Mª, los padres de Sergio.
X: Sergio, cuanto tiempo.
La chica abrazó a Sergio, era su hermana.
Sergio: Miriam, te presento a tu cuñada.
María: Encantada.
Me dio dos besos.
Miriam R.: Que bien suena eso de cuñada, ¿eh? Pasad. No os quedéis ahí.
Pasamos, la casa era muy bonita por fuera, pero por dentro mucho más. Subimos por unas escaleras de caracol preciosas. Estaba muy nerviosa. Para tranquilizarme Sergio me cogió de la cintura.
Paqui: Sergio, cariño.
Le achuchó. La mujer rubia, muy guapa, era mi suegra. Sergio tenía algo de ella, aunque era un calco de su padre.
Jose Mª: Anda Sergio, ¿Y la chica?
Sergio: Es María, mi novia.
Paqui: Es muy mona, un placer.
María: Muchas gracias. Igualmente.
Se acercó y me dio otros dos besos.
José Mª: María de la O, María de la O.
José Mª cantaba muy a menudo y no lo hacía mal.
Miriam R: Papa, por favor.
Paqui: es tarde, ¿Os quedáis a cenar, no?
María: N..
Sergio: Claro que sí.
María: Pero tampoco quiero molestar.
José Mª: ¡Pero que tontadas dices! Hija, aquí no molestas. Eres una más.
María: Gracias.
Paqui se metió a la cocina, y Miriam bajó a la calle. Nos quedamos en el salón el padre, Sergio y yo.
José Mª: Pues ahora solo te falta conocer a René y a su pareja, Vania. Creo que venían a cenar.
Sergio: Sí, René es mi hermano, dicen que somos como dos gotas de agua.
María: Entonces será ...
Timbre: Ding-dong
José Mª: Será Miriam.
José Mª bajó a abrirla. Nos quedamos solos Sergio y yo.
Sergio: Ves, ¿Te lo dije o no?
María: Te amo.
Me besó.
X: Vania ahora sube, se ha quedado abajo con la peque hablando con Rocío y Miriam.
José Mª: Vale. Por cierto, tu hermano nos acaba de presentar a su novia.
René: ¿Sí? A que lo adivino, ¿Es castaña o morena?
José Mª: Como no, jajajaja. Están arriba.
Oímos como subían. Sergio me dio un abrazo y un beso en la mejilla.
René: ¡Sergio!
Y le dio un abrazo.
Sergio: ¿Y Vania?
René: Está abajo.
Vino hacia donde estaba yo.
José Mª: Ella es tu nueva cuñada.
René: Que guapa. Sergio te la has buscado perfecta, ¿eh?
Me sonrojé.
Sergio: Sí, pero es mía, ¿te queda claro?
René: Sí, sí. Si yo con Vania estoy muy bien.
Sergio: Pues eso.
Se echaron una carcajada. Estas "peleas" eran habituales en ellos. Se llevaban genial.
René: Un placer.
María: Gracias, lo mismo digo.
Me dio dos besos en las mejillas. La verdad es que se parecían bastante. Pero Sergio me gustaba muchísimo más. Paqui salió de la cocina con platos, muchos platos.
Paqui: Chicos, a la mesa. A cenar.
José Mª: Faltan Vania, la peque y Miriam.
Paqui: Bueno, ya subirán. Vamos a empezar a bendecir la mesa.
Nos sentamos en la mesa redonda. Me senté al lado de Sergio y Paqui. Empezaron a santiguarse y más tarde rezando para sí mismos. Yo recé un padre nuestro.
Todos: Amén.
José Mª: René, ¿quieres hacer tú la ofrenda?
René: Está bien. Padre, gracias por los alimentos que nos otorgas por el trabajo de hombres y mujeres, gracias por hacer que estemos todos los presentes, unidos más que nunca. Gracias de corazón.
Se volvieron a santiguar. Al empezar a cenar, llegaron Miriam, Vania y su chiquilla.
Vania: Hola chicos.
Vino a dar besos.
José Mª: Ella, María, es la novia de Sergio, tu cuñada.
Vania: Encantada.
María: Igualmente.
Me dio un abrazo.
Vania: (Susurrándome) No te conozco, pero se te ve muy buena chica. Sergio es un chaval increíble. No lo pierdas.
María: (También le susurré) Muchas gracias. Lo intentaré.
Paqui: María, esta chiquilla tan guapa es Daniela, la hija de René y Vania.
María: Que graciosa. Ven peque.
Daniela era muy mona, la cogí y me la senté encima.
Sergio: No sabía que te gustasen tanto los niños pequeños.
María: Bueno,... jajaja.
José Mª: Eso ha sonado a que él quiere uno contigo.
Sergio: Papá, ya, por favor, jeje.
Sergio se sonrojó. Cenando nos reímos mucho, la familia era increíble. Al terminar decidimos irnos.
Miriam: ¿Os vais ya?
René: Nosotros sí.
Sergio: Sí y nosotros.
Paqui: Bueno pues lo dicho María, esta es tu casa, ven cuando quieras.
María: Muchas gracias.
Nos despedimos y nos fuimos. René y Vania nos llevaron a Sevilla, porque ellos viven en un pueblo cercano, pero en dirección contraria a Camas.
viernes, 30 de septiembre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
Capítulo 14: Preciosa velada.
Sergio y yo nos fuimos de la plaza.
Sergio: ¿Has visto? Qué bien bailas. Te amo
Me besó.
María: Todo el mérito es tuyo.
Sergio: Que va. ¿Te llevo a un sitio que casi nadie conoce?
María: Claro.
Sergio: Sígueme
Cogí su brazo. Llegamos a las afueras del pueblo. Había mucha maleza.
Sergio: Cuidado no te raspes con ninguna rama.
María: Está bien.
Sergio fue abriendo paso entre los árboles, y llegamos a un llano precioso, en el que una parte del Guadalquivir se estancaba en un pantano prácticamente virgen.
Sergio: ¿Te gusta?
María: Sí, mucho, pero no tanto como tú.
Nos besamos.
Sergio: Te amo. ¿Quieres quedarte o nos vamos ya?
María: Más. Este sitio me gusta bastante, lo que tú quieras.
Sergio: Si a ti te gusta, nos quedamos.
María: Te quiero.
Allí no había nadie, es como si esa preciosidad sería de Sergio y mía. Nos besamos, y como hacía tanto calor nos acercamos al estanque a remojarnos los pies. Al cabo de unos minutos paseamos alrededor, viendo lo precioso que era aquello.
Sergio: Es tarde ya, son las 20:30h.
María: ¡Qué rápido se me pasan las horas contigo!
Sergio: Y a mí contigo. Te amo.
Me besó apasionadamente.
Sergio: Quédate aquí amor. Vengo pronto.
María: De acuerdo, pero, ¿a dónde vas?
Sergio: Ya lo verás. Hasta ahora.
Sergio se fue. Aproveché ese rato para llamar a Mirian.
María: Mirian, cielo, ¿Qué tal?
Mirian: Bien, pero te echamos de menos.
María: Yo ha vosotras también.
Mirian: ¿Sabes qué? Estoy con...
María: ¿Enserio? No me lo puedo creer. Enhorabuena. Por fin lo has conseguido. Bueno te dejo que viene mi sol ya. Os quiero.
Mirian: Gracias, vale. Un besazo.
Colgué con Mirian, y Sergio llegó en un par de minutos. Sergio llegó con un ramo de flores.
María: Son..son preciosas
Sergio: Es mi humilde forma de agradecerte que estés junto a mi.
María: Oiis! Te amo.
Le besé.
Sergio: Ya es tarde. ¿Volvemos a Sevilla?
María: Vale.
Salimos de ahí, la gente seguía bailando. Cuando llegó el bus, el autobusero nos comunicó que pararíamos en un pueblo cercano una media hora. Podíamos quedarnos en el autobús o salir a visitarlo. Cuando llegamos, vimos que era Camas, dónde Sergio nació.
Sergio: ¿Quieres ver el pueblo dónde nací y me crié?
María: Claro, tiene que ser precioso, porque nació un ángel.
Sergio: ¿Sabes que te amo?
Sergio: ¿Has visto? Qué bien bailas. Te amo
Me besó.
María: Todo el mérito es tuyo.
Sergio: Que va. ¿Te llevo a un sitio que casi nadie conoce?
María: Claro.
Sergio: Sígueme
Cogí su brazo. Llegamos a las afueras del pueblo. Había mucha maleza.
Sergio: Cuidado no te raspes con ninguna rama.
María: Está bien.
Sergio fue abriendo paso entre los árboles, y llegamos a un llano precioso, en el que una parte del Guadalquivir se estancaba en un pantano prácticamente virgen.
Sergio: ¿Te gusta?
María: Sí, mucho, pero no tanto como tú.
Nos besamos.
Sergio: Te amo. ¿Quieres quedarte o nos vamos ya?
María: Más. Este sitio me gusta bastante, lo que tú quieras.
Sergio: Si a ti te gusta, nos quedamos.
María: Te quiero.
Allí no había nadie, es como si esa preciosidad sería de Sergio y mía. Nos besamos, y como hacía tanto calor nos acercamos al estanque a remojarnos los pies. Al cabo de unos minutos paseamos alrededor, viendo lo precioso que era aquello.
Sergio: Es tarde ya, son las 20:30h.
María: ¡Qué rápido se me pasan las horas contigo!
Sergio: Y a mí contigo. Te amo.
Me besó apasionadamente.
Sergio: Quédate aquí amor. Vengo pronto.
María: De acuerdo, pero, ¿a dónde vas?
Sergio: Ya lo verás. Hasta ahora.
Sergio se fue. Aproveché ese rato para llamar a Mirian.
María: Mirian, cielo, ¿Qué tal?
Mirian: Bien, pero te echamos de menos.
María: Yo ha vosotras también.
Mirian: ¿Sabes qué? Estoy con...
María: ¿Enserio? No me lo puedo creer. Enhorabuena. Por fin lo has conseguido. Bueno te dejo que viene mi sol ya. Os quiero.
Mirian: Gracias, vale. Un besazo.
Colgué con Mirian, y Sergio llegó en un par de minutos. Sergio llegó con un ramo de flores.
María: Son..son preciosas
Sergio: Es mi humilde forma de agradecerte que estés junto a mi.
María: Oiis! Te amo.
Le besé.
Sergio: Ya es tarde. ¿Volvemos a Sevilla?
María: Vale.
Salimos de ahí, la gente seguía bailando. Cuando llegó el bus, el autobusero nos comunicó que pararíamos en un pueblo cercano una media hora. Podíamos quedarnos en el autobús o salir a visitarlo. Cuando llegamos, vimos que era Camas, dónde Sergio nació.
Sergio: ¿Quieres ver el pueblo dónde nací y me crié?
María: Claro, tiene que ser precioso, porque nació un ángel.
Sergio: ¿Sabes que te amo?
domingo, 25 de septiembre de 2011
Capítulo 13: Concurso.
María: No quiero hacer el ridículo delante de tanta gente.
Sergio: No lo harás.
María: Si tú piensas eso, apuntémonos.
Fuimos a apuntarnos para el concurso.
X: Buenas tardes.
María: Hola, queríamos apuntarnos al concurso de sevillanas.
X: De acuerdo. Rellenen este formulario, cuando terminen me lo devolvéis.
Sergio: Gracias.
Rellenamos el formulario. Se lo llevé a la señora.
María: Ya lo hemos rellenado.
X: Muy bien, sois la pareja número 15. Suerte.
María: Gracias.
Fui con Sergio.
Sergio: ¿Ya está?
María: Sí, somos la pareja 15. Así que tenemos que ir preparándonos.
Sergio: Sí, además tú tienes que vestirte, son las bases del concurso. Ella es amiga de mi hermana. Te va a dejar su traje. Lo tiene en su coche.
Me lo trajo y fui a cambiarme a un bar. Cuando salí iban por la pareja número 11.
Sergio: María estás espectacular.
María: Muchas gracias, tú también.
Él también se había cambiado, iba guapísimo. Nos apartamos del grupo y me enseñó algunos pasos, cuando terminamos estaba terminando la pareja 13.
María: Nos va a toca pronto. Que nerviosa estoy.
Sergio: Tú tranquila, verás como todo sale bien.
Vimos a la pareja 14 y tenía mucho nivel, les aplaudieron muchísimo. Antes de comenzar nosotros, Sergio se acercó al tribuno y pidió una canción. Era preciosa. Vino al centro de la pista donde estaba yo.
Sergio: (me susurró) ¿Lista?
María: Lista, te quiero.
Nos pusimos a bailar. Al finalizar la canción, terminé en sus brazos, él se abalanzó sobre mi y me besó.Todos aplaudieron, y nosotros salimos de la pista. La amiga de Miriam, la hermana de Sergio nos dijo que habíamos estado espectaculares, y me preguntó si yo había bailado sevillanas alguna vez. Las parejas que participaron fueron 20 y al finalizar dieron los premios oportunos. Pareja ganadora, y finalistas, solo dos parejas más. La pareja que ganó, actuó en 7º lugar, y la primera finalista en 19º. Nos paralizamos cuando por megafonía anunciaron nuestros nombres.
Megafonía: Y la 2ª pareja finalista, ganadora de 200€ y un fin de semana en Zahara de los Atunes en un hotel de 4*, es....Sergio y María, la pareja 15ª.
Salimos a recoger el galador, y nos hicimos fotos con las otras parejas
Sergio: No lo harás.
María: Si tú piensas eso, apuntémonos.
Fuimos a apuntarnos para el concurso.
X: Buenas tardes.
María: Hola, queríamos apuntarnos al concurso de sevillanas.
X: De acuerdo. Rellenen este formulario, cuando terminen me lo devolvéis.
Sergio: Gracias.
Rellenamos el formulario. Se lo llevé a la señora.
María: Ya lo hemos rellenado.
X: Muy bien, sois la pareja número 15. Suerte.
María: Gracias.
Fui con Sergio.
Sergio: ¿Ya está?
María: Sí, somos la pareja 15. Así que tenemos que ir preparándonos.
Sergio: Sí, además tú tienes que vestirte, son las bases del concurso. Ella es amiga de mi hermana. Te va a dejar su traje. Lo tiene en su coche.
Me lo trajo y fui a cambiarme a un bar. Cuando salí iban por la pareja número 11.
Sergio: María estás espectacular.
María: Muchas gracias, tú también.
Él también se había cambiado, iba guapísimo. Nos apartamos del grupo y me enseñó algunos pasos, cuando terminamos estaba terminando la pareja 13.
María: Nos va a toca pronto. Que nerviosa estoy.
Sergio: Tú tranquila, verás como todo sale bien.
Vimos a la pareja 14 y tenía mucho nivel, les aplaudieron muchísimo. Antes de comenzar nosotros, Sergio se acercó al tribuno y pidió una canción. Era preciosa. Vino al centro de la pista donde estaba yo.
Sergio: (me susurró) ¿Lista?
María: Lista, te quiero.
Nos pusimos a bailar. Al finalizar la canción, terminé en sus brazos, él se abalanzó sobre mi y me besó.Todos aplaudieron, y nosotros salimos de la pista. La amiga de Miriam, la hermana de Sergio nos dijo que habíamos estado espectaculares, y me preguntó si yo había bailado sevillanas alguna vez. Las parejas que participaron fueron 20 y al finalizar dieron los premios oportunos. Pareja ganadora, y finalistas, solo dos parejas más. La pareja que ganó, actuó en 7º lugar, y la primera finalista en 19º. Nos paralizamos cuando por megafonía anunciaron nuestros nombres.
Megafonía: Y la 2ª pareja finalista, ganadora de 200€ y un fin de semana en Zahara de los Atunes en un hotel de 4*, es....Sergio y María, la pareja 15ª.
Salimos a recoger el galador, y nos hicimos fotos con las otras parejas
martes, 13 de septiembre de 2011
Capítulo 12: ¡Sorpresa!
Llegamos al apartamento y Sergio me vendó los ojos con una cinta morada. Me llevó hasta la habitación.
Sergio: Ya puedes quitarte la cinta.
María: Que preciosidad, ¿es para mí?
Sergio: Claro. Pero debes prometerme algo. Solo lo puedes usar conmigo.
María: ¿Con quién si no?
Sergio me había regalado un conjunto íntimo, es decir un sostén precioso, con un tanga muy sexy y un camisón impresionante.
María: Hoy lo estreno, ¿vale?
Sergio: Muero por verte con ese conjunto, tienes que estar espectacular.
María: Te quiero.
Sergio: ¿Vamos a dar una vuelta por ahí?
María: De acuerdo.
Salimos del apartamento y me llevó al centro comercial. Entramos en una tienda de ropa. Oí mi nombre.
Sergio: María, te llaman.
María: Yo también he oído mi nombre.
Alguien se acercó.
X: María, ¿no sabes quien soy?
María: Cariño, claro que sí.
Era Patricia la amiga que hice por internet y que tantos ánimos me había dado.
María: Sergio, ella es Patri una buena amiga mía.
Sergio: Encantado.
Patricia: Un placer. Eres futbolista, ¿no?
Sergio: Así es, del Sevilla.
María: ¿Cómo has sabido que era yo?
Patricia: Imposible equivocarse con otra chica. Eres única.
María: Te quiero bonita.
Nos abrazamos. Por fin habíamos podido conocernos.
Patricia: ¿Has venido de vacaciones?
María: Que va. Me quedo a vivir aquí. Con Sergio.
Patricia: Que suerte.
La llamaron al teléfono.
Patrcia: Hola, sí ya voy, un beso, te quiero.
María: ¿A dónde vas?
Patricia: He quedado con Álvaro, él también es futbolista, es un jugador del Real Madrid Castilla.
Sergio: ¿Álvaro Morata?
Patrcia: Sí. Bueno me voy. Luego te llamo, ¿vale María?
María: Vale.
Patricia se fue y nosotros nos fuimos a dar un paseo por Sevilla.
María: Qué calor hace.
Sergio: Y contigo al lado, más todavía.
María: Te quiero, ¿lo sabías?
Sergio: Me quedó claro cuando dejaste todo para venirte aquí. Es lo más bonito que nadie hará por mí jamás. Te amo.
María: Es lo menos que podía hacer. Tú fuiste el que me hiciste sentir como una princesa.
Me besó apasionadamente. Luego, fuimos a comer.
María: Sergio, ¿vamos a comer fuera?
Sergio: Sí, ¿tú no quieres?
María: Claro que sí, pero antes debo ir al apartamento a cambiarme de ropa, con esta me estoy asando.
Sergio: Te acompaño.
Me cambié, me puse un short's con una cami nueva y unas cuñas preciosas.
Sergio: Estás preciosa.
María: Gracias. Te quiero.
Sergio: Te voy a llevar al mejor restaurante de toda Sevilla.
Fuimos al restaurante. Cuando terminamos de comer me comentó que eran las fiestas de un pueblo cercano.
Sergio: Cielo, ahora son las fiestas de Gelves, si quieres vamos a dar una vuelta.
María: De acuerdo.
Fuimos a la estación de autobuses, y nos subimos al bus que hacía la ruta por toda la provincia. Al llegar al pueblo me quedé impresionada. Todas las mujeres iban vestidas con trajes regionales y los mozos iban muy elegantes.
María: Esto es increíble. Me encanta.
Dimos una vuelta por el pueblo, y en la plaza había concurso de sevillanas.
Sergio: ¿Tú sabes bailarlas?
María: Más o menos.
Sabía los pasos principales, pues mi tía en las navidades me enseñaba a bailar este baile.
Sergio: Pues vamos a apuntarnos.
Sergio: Ya puedes quitarte la cinta.
María: Que preciosidad, ¿es para mí?
Sergio: Claro. Pero debes prometerme algo. Solo lo puedes usar conmigo.
María: ¿Con quién si no?
Sergio me había regalado un conjunto íntimo, es decir un sostén precioso, con un tanga muy sexy y un camisón impresionante.
María: Hoy lo estreno, ¿vale?
Sergio: Muero por verte con ese conjunto, tienes que estar espectacular.
María: Te quiero.
Sergio: ¿Vamos a dar una vuelta por ahí?
María: De acuerdo.
Salimos del apartamento y me llevó al centro comercial. Entramos en una tienda de ropa. Oí mi nombre.
Sergio: María, te llaman.
María: Yo también he oído mi nombre.
Alguien se acercó.
X: María, ¿no sabes quien soy?
María: Cariño, claro que sí.
Era Patricia la amiga que hice por internet y que tantos ánimos me había dado.
María: Sergio, ella es Patri una buena amiga mía.
Sergio: Encantado.
Patricia: Un placer. Eres futbolista, ¿no?
Sergio: Así es, del Sevilla.
María: ¿Cómo has sabido que era yo?
Patricia: Imposible equivocarse con otra chica. Eres única.
María: Te quiero bonita.
Nos abrazamos. Por fin habíamos podido conocernos.
Patricia: ¿Has venido de vacaciones?
María: Que va. Me quedo a vivir aquí. Con Sergio.
Patricia: Que suerte.
La llamaron al teléfono.
Patrcia: Hola, sí ya voy, un beso, te quiero.
María: ¿A dónde vas?
Patricia: He quedado con Álvaro, él también es futbolista, es un jugador del Real Madrid Castilla.
Sergio: ¿Álvaro Morata?
Patrcia: Sí. Bueno me voy. Luego te llamo, ¿vale María?
María: Vale.
Patricia se fue y nosotros nos fuimos a dar un paseo por Sevilla.
María: Qué calor hace.
Sergio: Y contigo al lado, más todavía.
María: Te quiero, ¿lo sabías?
Sergio: Me quedó claro cuando dejaste todo para venirte aquí. Es lo más bonito que nadie hará por mí jamás. Te amo.
María: Es lo menos que podía hacer. Tú fuiste el que me hiciste sentir como una princesa.
Me besó apasionadamente. Luego, fuimos a comer.
María: Sergio, ¿vamos a comer fuera?
Sergio: Sí, ¿tú no quieres?
María: Claro que sí, pero antes debo ir al apartamento a cambiarme de ropa, con esta me estoy asando.
Sergio: Te acompaño.
Me cambié, me puse un short's con una cami nueva y unas cuñas preciosas.
Sergio: Estás preciosa.
María: Gracias. Te quiero.
Sergio: Te voy a llevar al mejor restaurante de toda Sevilla.
Fuimos al restaurante. Cuando terminamos de comer me comentó que eran las fiestas de un pueblo cercano.
Sergio: Cielo, ahora son las fiestas de Gelves, si quieres vamos a dar una vuelta.
María: De acuerdo.
Fuimos a la estación de autobuses, y nos subimos al bus que hacía la ruta por toda la provincia. Al llegar al pueblo me quedé impresionada. Todas las mujeres iban vestidas con trajes regionales y los mozos iban muy elegantes.
María: Esto es increíble. Me encanta.
Dimos una vuelta por el pueblo, y en la plaza había concurso de sevillanas.
Sergio: ¿Tú sabes bailarlas?
María: Más o menos.
Sabía los pasos principales, pues mi tía en las navidades me enseñaba a bailar este baile.
Sergio: Pues vamos a apuntarnos.
martes, 9 de agosto de 2011
Capítulo 11: Reencuentros
Al terminar la película nos fuimos a casa a recoger todo. Al día siguiente regresaría a Sevilla. Iba a estar mucho tiempo fuera. Tenía que coger todo lo necesario para tanto tiempo.
Mirian: Te voy a echar de menos.
Elena: Y yo.
Mirian: Es que han sido tantos años juntas, desde los 3. Y ahora te vas.
María: Pero estaremos en contacto.
Mirian: Lo que quiero es que seas feliz.
María: Voy a coger todo lo que necesito para el tiempo que esté en Sevilla.
Estuve recogiendo todo. Rondaban las 9 de la noche. Llamé a Sergio.
María: Mi niño...Sí, bien...ya estoy recogiendo todo...en unas horitas nos vemos...¿a qué estos días se te han pasado rápidos?...Ves, te lo dije...Bueno, cuando me quedé media hora para llegar yo te llamo...Gracias...Te amo.
Elena: Que pareja más cuqui.
Seguí guardando cosas. Iba de un lado a otro de la casa. No quería irme de Madrid, pero tampoco quería perder a alguien tan especial como Sergio.
María: Ya he cogido todo. Me voy a dormir.
Mirian: El hueco que has hecho, no lo va a ocupar nadie.
María: Mirian, te quiero mucho, pero no me hagas esto tan difícil. Para mí no es fácil dejarte aquí, pero también me gustaría empezar algo y olvidar mi pasado.
Mirian: Si tú ya sabes que me alegro mucho. Pero te echaré mucho de menos.
María: Y yo a vosotras.
Nos fundimos en un abrazo. Me acosté y me dormí en un segundo. Al día siguiente me despertó mi amiga con mi desayuno preferido
Mirian: Y esto es porque te lo mereces y porque vamos a estar mucho tiempo separadas.
María: Mirian, muchas gracias.
Desayuné rápido. El tren salía a las 11:30 de atocha. Me vestí y fuimos hasta la estación.
Megafonía: Los pasajeros con destino Sevilla suban a bordo.
Mirian: Te echaré de menos.
Elena: Sé tú misma, no te dejes influenciar por nada ni por nadie. Te quiero.
María: Os quiero mucho. Os llamaré siempre que pueda, ¿vale?
Me subí al tren. Las horas de viaje se me hicieron eternas. Me iba con Sergio y dejaba en Madrid a mi mejor amiga. Al llegar a Sevilla, él estaba allí. Estaba guapísimo. Llevaba un pirata y una camiseta. Yo llevaba un vestido de volantes floreado pero tampoco excesivamente, el pelo lo llevaba ondulado y los zapatos tenían bastante tacón.
Sergio: Mi niña. Estás preciosa. Te amo.
Me besó.
María: Yo también te amo. Que guapo eres mi príncipe.
Sergio: Te he preparado una sorpresa. Cuando llegues a casa tienes que cerrar los ojos.
Mirian: Te voy a echar de menos.
Elena: Y yo.
Mirian: Es que han sido tantos años juntas, desde los 3. Y ahora te vas.
María: Pero estaremos en contacto.
Mirian: Lo que quiero es que seas feliz.
María: Voy a coger todo lo que necesito para el tiempo que esté en Sevilla.
Estuve recogiendo todo. Rondaban las 9 de la noche. Llamé a Sergio.
María: Mi niño...Sí, bien...ya estoy recogiendo todo...en unas horitas nos vemos...¿a qué estos días se te han pasado rápidos?...Ves, te lo dije...Bueno, cuando me quedé media hora para llegar yo te llamo...Gracias...Te amo.
Elena: Que pareja más cuqui.
Seguí guardando cosas. Iba de un lado a otro de la casa. No quería irme de Madrid, pero tampoco quería perder a alguien tan especial como Sergio.
María: Ya he cogido todo. Me voy a dormir.
Mirian: El hueco que has hecho, no lo va a ocupar nadie.
María: Mirian, te quiero mucho, pero no me hagas esto tan difícil. Para mí no es fácil dejarte aquí, pero también me gustaría empezar algo y olvidar mi pasado.
Mirian: Si tú ya sabes que me alegro mucho. Pero te echaré mucho de menos.
María: Y yo a vosotras.
Nos fundimos en un abrazo. Me acosté y me dormí en un segundo. Al día siguiente me despertó mi amiga con mi desayuno preferido
Mirian: Y esto es porque te lo mereces y porque vamos a estar mucho tiempo separadas.
María: Mirian, muchas gracias.
Desayuné rápido. El tren salía a las 11:30 de atocha. Me vestí y fuimos hasta la estación.
Megafonía: Los pasajeros con destino Sevilla suban a bordo.
Mirian: Te echaré de menos.
Elena: Sé tú misma, no te dejes influenciar por nada ni por nadie. Te quiero.
María: Os quiero mucho. Os llamaré siempre que pueda, ¿vale?
Me subí al tren. Las horas de viaje se me hicieron eternas. Me iba con Sergio y dejaba en Madrid a mi mejor amiga. Al llegar a Sevilla, él estaba allí. Estaba guapísimo. Llevaba un pirata y una camiseta. Yo llevaba un vestido de volantes floreado pero tampoco excesivamente, el pelo lo llevaba ondulado y los zapatos tenían bastante tacón.
Sergio: Mi niña. Estás preciosa. Te amo.
Me besó.
María: Yo también te amo. Que guapo eres mi príncipe.
Sergio: Te he preparado una sorpresa. Cuando llegues a casa tienes que cerrar los ojos.
lunes, 8 de agosto de 2011
Capítulo 10: Regreso a Madrid y fiesta de despedida.
Llegamos a Madrid.
Mirian: Sigue igual que cuando nos fuimos.
María: Solo han sido tres días.
Mirian: Ya, pero tú te vas a ir y ya no va a ser lo mismo.
María: Pero vendrá Elena.
Mirian: Lo sé. Nada será igual.
María: Anda tonta. [La abracé] Te llamaré todos los días y me conectaré. Haremos vídeo-cam's te lo prometo.
Mirian: Me quedo más tranquila.
María: [Cogiendo el teléfono] Cielo, ya hemos llegado...sí todo bien...Pronto estaremos juntos...Te amo.
Deshicimos las maletas y nos echamos en la cama a ver la tele. Al cabo de un buen rato recibí una llamada de Tomás.
Mirian: Contéstale.
María: Paso. Estoy con Sergio y no lo va a entender.
Mirian: Lo entenderá si se lo dices tú.
María: De acuerdo, ahora le llamo.
Llamé a Tomás y me entendió perfectamente, además me sorprendió porque me dijo que se conocían. Tomás jugaba en la cantera del Real Madrid, como portero. Conoció a Sergio en un partido benéfico. Sevilla Atlético-Real Madrid Castilla. El sábado estaba en Sevilla puesto que su familia paterna es Andaluza.
Mirian: ¿Ves? Te lo he dicho, va a ser mejor.
María: Debo hacerte caso más a menudo.
Mirian: ¿Vamos a dar una vuelta?
María: Bien. Así compro el billete de tren para el miércoles.
Nos fuimos por el centro. Comimos en un restaurante de un centro comercial. Estuvimos de compras toda la tarde. Volvimos tarde.
María: Mirian, que sueño tengo. Me voy a duchar y me iré a la cama directa.
Mirian: Yo también. Madre mía lo que hemos andado hoy. Y con esos tacones.
Me duché y me dormí enseguida. Al día siguiente prepararíamos una fiesta de despedida. Elena también vino, acababa de llegar de Sevilla.
Mirian: Pues hoy te haremos una fiesta.
María: ¿Y eso?
Elena: Te vas a ir y no te vamos a ver en mucho tiempo.
María: Sois geniales. Os quiero.
Nos lo pasamos muy bien. La música era preciosa, había canciones andaluzas. A media tarde decidimos ir a ver una película.
Mirian: Sigue igual que cuando nos fuimos.
María: Solo han sido tres días.
Mirian: Ya, pero tú te vas a ir y ya no va a ser lo mismo.
María: Pero vendrá Elena.
Mirian: Lo sé. Nada será igual.
María: Anda tonta. [La abracé] Te llamaré todos los días y me conectaré. Haremos vídeo-cam's te lo prometo.
Mirian: Me quedo más tranquila.
María: [Cogiendo el teléfono] Cielo, ya hemos llegado...sí todo bien...Pronto estaremos juntos...Te amo.
Deshicimos las maletas y nos echamos en la cama a ver la tele. Al cabo de un buen rato recibí una llamada de Tomás.
Mirian: Contéstale.
María: Paso. Estoy con Sergio y no lo va a entender.
Mirian: Lo entenderá si se lo dices tú.
María: De acuerdo, ahora le llamo.
Llamé a Tomás y me entendió perfectamente, además me sorprendió porque me dijo que se conocían. Tomás jugaba en la cantera del Real Madrid, como portero. Conoció a Sergio en un partido benéfico. Sevilla Atlético-Real Madrid Castilla. El sábado estaba en Sevilla puesto que su familia paterna es Andaluza.
Mirian: ¿Ves? Te lo he dicho, va a ser mejor.
María: Debo hacerte caso más a menudo.
Mirian: ¿Vamos a dar una vuelta?
María: Bien. Así compro el billete de tren para el miércoles.
Nos fuimos por el centro. Comimos en un restaurante de un centro comercial. Estuvimos de compras toda la tarde. Volvimos tarde.
María: Mirian, que sueño tengo. Me voy a duchar y me iré a la cama directa.
Mirian: Yo también. Madre mía lo que hemos andado hoy. Y con esos tacones.
Me duché y me dormí enseguida. Al día siguiente prepararíamos una fiesta de despedida. Elena también vino, acababa de llegar de Sevilla.
Mirian: Pues hoy te haremos una fiesta.
María: ¿Y eso?
Elena: Te vas a ir y no te vamos a ver en mucho tiempo.
María: Sois geniales. Os quiero.
Nos lo pasamos muy bien. La música era preciosa, había canciones andaluzas. A media tarde decidimos ir a ver una película.
Capítulo 9: La depedida
Llegamos a la Giralda, allí habíamos quedado con Sergio. Yo llevaba un vestido de palabra de honor por encima de la rodilla, y unos zapatos de poca plataforma y algo de tacón.
Sergio: Mi niña preciosa. ¡Qué guapa estás!
María: Muchas gracias. [Me acerqué a él y le besé]
Elena: ¡Uy uy uy! Si no se han liado, van a tardar poco.
Mirian: Elena amiga, ven que he visto una tienda muy bonita.
Elena y Mirian se alejaron un poco. Me quedé a solas con Sergio.
Sergio: ¿Cuánto tiempo vas a estar en Madrid?
María: Unos dos o tres días, no más.
Sergio: De acuerdo. Te echaré muchísimo de menos.
Nos acercamos a las chicas.
Sergio: ¿Vamos a cenar?
Mirian: Vale, pero eliges tú el restaurante.
Sergio: No me parece de caballero elegir yo. Las damas son las que tienen que elegir, así que vosotras mandáis.
Elena: Bueno pues entonces que elija María.
María: No chicas. Elegís vosotras, que es nuestra última noche aquí las tres.
Mirian: De acuerdo. Pues si queréis vamos a uno que está en el Centro Comercial de esta mañana.
Elena: Vale.
Sergio: Bueno, pues vayamos a ese.
Nos fuimos al restaurante que Mirian recomendó. Cenamos y al acabar nos fuimos al hotel. Nos acompañó Sergio.
Mirian: Bueno nosotras nos subimos ya. Os dejamos que os despidáis.
Elena: Buenas noches.
Las chicas se subieron y nos quedamos a solas.
Sergio: ¿A qué hora sale mañana el tren?
María: A las 7:00h.
Sergio: Allí estaré. Que descanses princesa.
Nos dimos el beso de buenas noches y él se fue. Subí a la habitación.
María: Me voy a dormir, que sino mañana no me voy a tener en pie del sueño.
Mirian: Y yo.
Elena: Adiós chicas, que descanséis.
Elena se marchó y nosotras nos dormimos nada más meternos en la cama. Al día siguiente la alarma nos despertó prontísimo. Eran las 6:15 de la mañana.
Mirian: María, levántate. Son las 6 y cuarto de la mañana.
María: Que sueño. ¡Qué remedio!
Nos levantamos, desayunamos y nos fuimos a despedir de Elena.
María: Cielo, te voy a echar mucho de menos. Disfruta del día que te queda. Te llamaré y me conectaré siempre que pueda. Te quiero.
Mirian: Pásatelo bien.
Nos fuimos, y llegamos a la estación cuando apenas quedaban 10 minutos para salir. Sergio estaba allí esperándome.
Sergio: Buen viaje. Llámame cuando llegues. Te quiero
Nos besamos, le prometí volver pronto.
Megafonía: Pasajeros del viaje Sevilla-Madrid, vayan entrando al tren.
María: Te quiero, ya verás que rápido se pasan estos días.
Sergio: Te amo.
Mirian y yo subimos al tren y este comenzó el trayecto
Sergio: Mi niña preciosa. ¡Qué guapa estás!
María: Muchas gracias. [Me acerqué a él y le besé]
Elena: ¡Uy uy uy! Si no se han liado, van a tardar poco.
Mirian: Elena amiga, ven que he visto una tienda muy bonita.
Elena y Mirian se alejaron un poco. Me quedé a solas con Sergio.
Sergio: ¿Cuánto tiempo vas a estar en Madrid?
María: Unos dos o tres días, no más.
Sergio: De acuerdo. Te echaré muchísimo de menos.
Nos acercamos a las chicas.
Sergio: ¿Vamos a cenar?
Mirian: Vale, pero eliges tú el restaurante.
Sergio: No me parece de caballero elegir yo. Las damas son las que tienen que elegir, así que vosotras mandáis.
Elena: Bueno pues entonces que elija María.
María: No chicas. Elegís vosotras, que es nuestra última noche aquí las tres.
Mirian: De acuerdo. Pues si queréis vamos a uno que está en el Centro Comercial de esta mañana.
Elena: Vale.
Sergio: Bueno, pues vayamos a ese.
Nos fuimos al restaurante que Mirian recomendó. Cenamos y al acabar nos fuimos al hotel. Nos acompañó Sergio.
Mirian: Bueno nosotras nos subimos ya. Os dejamos que os despidáis.
Elena: Buenas noches.
Las chicas se subieron y nos quedamos a solas.
Sergio: ¿A qué hora sale mañana el tren?
María: A las 7:00h.
Sergio: Allí estaré. Que descanses princesa.
Nos dimos el beso de buenas noches y él se fue. Subí a la habitación.
María: Me voy a dormir, que sino mañana no me voy a tener en pie del sueño.
Mirian: Y yo.
Elena: Adiós chicas, que descanséis.
Elena se marchó y nosotras nos dormimos nada más meternos en la cama. Al día siguiente la alarma nos despertó prontísimo. Eran las 6:15 de la mañana.
Mirian: María, levántate. Son las 6 y cuarto de la mañana.
María: Que sueño. ¡Qué remedio!
Nos levantamos, desayunamos y nos fuimos a despedir de Elena.
María: Cielo, te voy a echar mucho de menos. Disfruta del día que te queda. Te llamaré y me conectaré siempre que pueda. Te quiero.
Mirian: Pásatelo bien.
Nos fuimos, y llegamos a la estación cuando apenas quedaban 10 minutos para salir. Sergio estaba allí esperándome.
Sergio: Buen viaje. Llámame cuando llegues. Te quiero
Nos besamos, le prometí volver pronto.
Megafonía: Pasajeros del viaje Sevilla-Madrid, vayan entrando al tren.
María: Te quiero, ya verás que rápido se pasan estos días.
Sergio: Te amo.
Mirian y yo subimos al tren y este comenzó el trayecto
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